Mi historia es la de un joven común, que desde muy temprano tuvo que trabajar en empleos informales, como ser guardia de seguridad en eventos, instalador de antenas satelitales y mesero. Sin embargo, desde niño, mi interés por la tecnología siempre estuvo presente. Desde pequeño, supe que quería dedicarme a la tecnología, pero no contaba con las herramientas necesarias. Este viaje lleno de desafíos y aprendizajes comenzó hace un año, cuando decidí que quería especializarme en desarrollo web a través de un bootcamp. Sin embargo, los costos eran muy altos y parecían inalcanzables para mí. Fue en ese momento cuando, casi como un milagro, descubrí ConexiónLab gracias a una amiga.
Con el tiempo, aprendí y crecí muchísimo gracias al apoyo que nos brindaron en la ONG Conexión ICCO Cooperación. Más adelante, surgió una nueva oportunidad para adquirir una computadora propia a través de la campaña “Tu Laptop, Su Futuro”. Postulé, y nuevamente, gracias a Dios y al esfuerzo, logré obtenerla.
Con esa herramienta, mi aprendizaje se potenció. Pude destacarme en mis clases y desarrollar proyectos reales, como un sistema para una empresa que requería una solución tecnológica. Hoy en día, soy un alumno destacado en las habilidades avanzadas y, gracias a ese apoyo, puedo acceder a mejores oportunidades laborales y perseguir mis sueños como desarrollador.